El control del tronco y de la cabeza es un reto para muchos niños con parálisis cerebral (PC). Este fascinante estudio, que se ha llevado a cabo recientemente, examina el efecto que ofrecer diferentes niveles de soporte biomecánico del tronco tiene sobre el control neuronal de la estabilidad de la cabeza, específicamente para los niños con PC en los niveles IV o V del Gross Motor Function Classification System (GMFCS), que es la escala funcional global más empleada.

Control de la estabilidad de la cabeza - Rehagirona

Por definición, el nivel IV del GMFCS hace referencia a niños cuya capacidad para caminar está severamente limitada incluso con dispositivos de ayuda (distancias cortas solamente). Usan sillas de ruedas la mayor parte del tiempo. El nivel V se refiere a niños que tienen impedimentos físicos severos que restringen su movimiento voluntario, incluyendo el control limitado de cabeza y tronco. Estos niños no pueden caminar independientemente, incluso con dispositivos adaptables, con lo cual su movilidad queda limitada a las sillas de ruedas.

Los investigadores seleccionaron 8 niños con PC en el nivel IV y 7 niños con PC en el nivel V, con edades comprendidas entre los 4 y los 16 años. Curiosamente, también incorporaron los datos de un estudio previo realizado en bebés de 3 a 9 meses, con niveles similares de control del tronco.

Como los factores que contribuyen a la estabilidad de la cabeza implican cambios tanto en el control motor como en la alineación biomecánica, los investigadores querían mediciones más allá de los datos lineales, que son los que se refieren a la cantidad, velocidad o variación del movimiento. Por lo tanto, buscaron información no lineal, o sea, datos que muestran la:
Complejidad (movimientos que son más complicados).
Predictibilidad (movimientos que son repetitivos o probables).
Dimensionalidad del movimiento de la cabeza y del tronco (o grados de libertad, se refiere al movimiento en más de un plano o dirección).

El aumento en la complejidad, la disminución en la predictibilidad, y el aumento en la dimensionalidad indican un control neuronal mejorado. Los investigadores recopilaron estos datos midiendo el movimiento de la cabeza y el tronco del niño durante una sesión tranquila mientras posicionaban el soporte del tronco en cuatro lugares: en el nivel de las axilas, de la nervadura central, de la cintura y de la cadera.

OBSERVACIONES Y COMPARACIONES
La comparación entre los niños con desarrollo típico y los niños mayores con PC mostró que los niños con desarrollo típico demostraron mayor complejidad, menor previsibilidad y mayor dimensionalidad de movimiento, independientemente del nivel de apoyo del tronco proporcionado. Esto sugiere que el apoyo externo no fue suficiente para corregir completamente la influencia de la PC.

Luego se hicieron las comparaciones entre los niños con PC de los niveles IV y V del GMFCS. Para los niños en el nivel V, los niveles más altos de apoyo resultaron en un mejor control de la cabeza, indicado por el aumento de la complejidad y la disminución de la previsibilidad del movimiento. Sin embargo, para los niños de nivel IV de GMFCS, los niveles más bajos de apoyo dieron como resultado un mejor control de la cabeza, indicado por una mayor complejidad y grados de libertad, y una menor previsibilidad.

Una observación importante de este estudio es que los niños en el nivel IV realmente se desempeñaron peor cuando el soporte en el tronco se hacía en las partes superiores del cuerpo, en concreto en las axilas o en las nervaduras centrales. Esto sugiere que un apoyo excesivo puede interferir con la calidad del control postural para los niños con PC que ya tienen un grado de control intrínseco del tronco.

Referencia:
Da Costa CS, Saavedra SL, Rocha NA, Woollacott MH. Effect of Biomechanical Constraints on Neural Control of Head Stability in Children with Moderate to Severe Cerebral Palsy. Phys Ther. 2017;97(3):374-85.