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Nuestro cuerpo y la gravedad
El cuidado postural durante las veinticuatro horas del día es un enfoque bastante nuevo, aunque sus inicios se remontan a los años 80 o incluso antes.

Niños y adultos con disfunciones del tono muscular, de los reflejos, debilidad muscular y contractura articular tienen un movimiento deficiente y desarrollan posturas adversas como consecuencia directa de su posicionamiento en relación con la gravedad. Esto puede dar lugar a complicaciones como las asimetrías pélvicas o torácicas, escoliosis, luxación de cadera y otros problemas.

Los médicos reconocen, cada vez más, la importancia de los productos de apoyo para un buen cuidado postural. El desarrollo de este enfoque ha cambiado los protocolos y las intervenciones en el tratamiento en muchos países, para centrarse en las tres posturas fundamentales del ser humano: acostado, sentado y de pie. Estas son las tres posturas relativas a la gravedad en las que pasamos nuestra vida diaria.

Como profesionales y expertos en posicionamiento en sedestación y movilidad, somos muy conscientes de las opciones del posicionamiento adaptativo y de la movilidad en sedestación y de pie. Pero hasta la fecha, aunque hemos dedicado mucho tiempo a estas dos últimas posiciones, hemos dedicado relativamente poco esfuerzo a intervenir de manera efectiva en la primera y más básica postura que experimentan los seres humanos: la posición acostada.

Estos usuarios (como nosotros mismos) pasan bastantes horas al día durmiendo o descansando en posiciones sin soporte postural. Pero para las personas con movimiento alterado, la gravedad refuerza sus posiciones asimétricas durante estos períodos, que generalmente son períodos más largos que los pasados en equipamientos adaptativos o realizando terapia. La realidad es que la sedestación y la posición de pie están fuertemente vinculadas a la postura acostada.

Los éxitos en la gestión del cuidado postural han demostrado que una posición acostada equilibrada ayuda, de hecho, a la sedestación y a la posición de pie. El posicionamiento terapéutico cuando estamos acostados tiene un enorme potencial para abordar las complicaciones secundarias, empoderando a las familias y apoyando el éxito en las terapias activas.

Bibliografía:
• United States: Posture 24-7.
• Canada: Child Development and Rehabilitation.

Artículo de Rifton
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