El diagnóstico y la valoración son los factores fundamentales para la elección del producto de apoyo más apropiado en cualquier plan terapéutico.

El diagnóstico también indicará la progresividad del equipamiento necesario. Por ejemplo, las necesidades serán diferentes en un caso de discapacidad permanente con pocos cambios físicos funcionales, en comparación con un caso con trastornos progresivos ya que los dispositivos se tendrán que adaptar a los cambios requeridos.

Con una valoración adecuada de las limitaciones funcionales del niño, el prescriptor evaluará qué equipamiento necesita para compensar la falta de funcionalidad. También se deben tener en cuenta los informes ortopédicos, neurológicos, observaciones, progresos, logopedas, terapias, rango de movimiento, patrones de tono muscular y el estado cognitivo y conductual del niño y todos los factores que se relacionan con los límites físicos funcionales generales.

Cuando se está valorando equipamiento para un niño, entran en juego  otros factores distintos que cuando se valora para un adulto. Los factores más importantes son los siguientes:

  • Crecimiento
  • Nivel de actividad
  • Cambios funcionales y/o cognitivos, debido a terapias y crecimiento